POETA




El bardo, con error o con buen tino,
nos canta lo que vive... lo que anhela...
¡y mucho de su espíritu revela!,
igual que, de la cúspide de un pino,

de la espesura nemorosa, en trino,
la cándida y pequeña filomela.
Con sus verbales alas sube... ¡vuela!...
forjando con el cálamo su sino.

Catarsis de una decepción amarga,
desecha la tristura que le embarga;
¡exprime el aguijón que le envenena!,

que mina su energía y le aletarga,
o nuevo amor afluye de su vena...
¡que el corazón es árbol que revena!

FRANCO ZAFIR
Derechos Reservados 2009

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